Dos púgiles con distintos fundamentos ecológicos se enfrentan en el cuadrilátero de las ventas mundiales por la huella ecológica. Son el comercio físico frente al electrónico, e-commerce o comercio online. Este último se ha convertido en una parte indispensable del marco de ventas global, con sus pros y sus contras.

Dos púgiles con distintos pesos ecológicos se enfrentan en el cuadrilátero de las ventas mundiales por la huella ecológica. Son el comercio físico frente al e-commerce o comercio online.

¿Quién quedará nocaut?

El E-commerce se ha convertido en una parte indispensable del marco de ventas global, con sus beneficios y sus desventajas. Como muchas otras industrias, la del comercio ha experimentado una transformación sustancial: gracias a la digitalización en curso, los consumidores de prácticamente todos los países se benefician de las ventajas de las transacciones online.   

Ha influido en este incremento exponencial del e-commerce, por supuesto, la pandemia mundial de coronavirus, que ha obligado a millones de personas a quedarse en casa para frenar la propagación del virus y los contagios. En este ascenso, se ha coronado también como el canal más ecológico, si se siguen conductas ad-hoc, claro.

La consultora Oliver Wyman calcula que el canal físico produce de media 2,3 veces mas emisiones de CO2 por unidad de producto vendido que el online, al involucrar muchos más inmuebles y vehículos en el proceso.

La avalancha de coches, furgonetas y motos de reparto que han inundado las ciudades tras del despegue del comercio online ha desembocado en una preocupación por la contaminación asociada a las entregas.

Pero, ¿y si este enjambre de vehículos genera una huella de carbono inferior a la del comercio físico?

Esta es la tesis que defiende la consultora Oliver Wyman en su estudio ‘Is e-Commerce good for Europe?’ El análisis refleja que la venta online creció un 31% de media en Europa entre 2019 y 2020, impulsada por la pandemia, mientras que en España el alza fue del 38%, frente a los 11.580 millones generados en 2019.

Muchas personas empiezan a preguntarse si es bueno el e-commerce para Europa.

Sus previsiones apuntan además a que este fenómeno está lejos de tocar techo. Su estimación es que el canal online supondrá un 30% de todas las ventas minoristas en Europa en 2029, frente al 11% de 2019.

Y en el caso del textil representarán el 50%, un crecimiento que le lleva a preguntarse por el impacto de este fenómeno. Y su perspectiva alimenta el hecho de que el e-commerce mantendrá su inocuidad.

¿Contamina más el comercio online o comprar en las tiendas físicas?

Para responder a esta pregunta, Reinvent your City, de Greenpeace, ha elaborado un informe titulado ‘Impactos ambientales y alternativas al comercio online’. Como Oliver Wyman, destaca que en los últimos años, a medida que el acceso a Internet crece rápidamente en todo el mundo, el número de compradores digitales también seguirá incrementándose cada año.

En 2019, aproximadamente 1,92 mil millones de personas compraron productos o servicios online. Durante el mismo año, las ventas de comercio electrónico superaron los 3,5 billones de dólares en todo el mundo y, según los últimos cálculos, el crecimiento del comercio electrónico se acelerará aún más en el futuro.

Según un informe de Greenpeace China que analizó el comercio online en el país asiático, solo en 2018 el promedio de paquetes enviados y recibidos por persona a través de servicios de entrega urgente fue de 36, en comparación con 0.01 paquetes en 2000.

Más recientemente, las plataformas de comercios experimentaron un aumento de tráfico global sin precedentes entre enero de 2019 y junio de 2020, superando incluso los picos de tráfico de la temporada navideña.

En general, los sitios web de comercios generaron casi 22 mil millones de visitas en junio de 2020, frente a los 16.07 mil millones de visitas globales en enero de 2020, fruto, obviamente del efecto de la pandemia del SARS-CoV-2 coronavirus covid-19.

Emisiones y huella ecológica del e-commerce

El rápido crecimiento del comercio electrónico es la base de diferentes impactos, tanto positivos como negativos, sobre el medio ambiente. Como la consultora Oliver Wyman, Reinvent your City, de Greenpeace se pregunta:

¿Es mejor, en cuanto a emisiones, comprar online o acudir al punto de venta más cercano?

La respuesta no es sencilla. En teoría, el e-commerce no es, en sí mismo, más contaminante que el comercio tradicional en tiendas físicas. Al contrario: comprar online a primera vista parece una buena forma de reducir la contaminación provocada por el movimiento autónomo de millones de consumidores hasta la tienda.

En la práctica, sin embargo, la huella ecológica del comercio electrónico depende de varias variables. Según Fabio Iraldo, profesor del Instituto de Gestión de la Escuela Sant’Anna de Pisa, por ejemplo, en términos medioambientales, comprar online es conveniente cuando el cliente tiene que recorrer una distancia significativa para ir a la tienda (se estima que más de 15 km).

En definitiva, si la tienda física atiende a clientes que se encuentran en un radio de 15 km, sustituirla por la tienda online es perjudicial en términos medioambientales. Pero hay muchos otros factores que pueden hacer insostenible el comercio electrónico y que se desarrollan en las siguientes páginas.

E-commerce, consumismo en su máxima expresión

Mediante publicidad tradicional y publicidad online personalizada a través de algoritmos que identifican las debilidades de los consumidores, manipulan sus deseos e incluso detectan sus momentos de vulnerabilidad para que sigan consumiendo al ritmo actual, el e-commerce trabaja sin descanso para convencernos de que los productos elaborados en cadenas de montaje nos traerán alegría y nos harán felices.

Pero, en realidad, nos generan deseos o necesidades que no teníamos previamente y que se traducen en graves consecuencias sobre el planeta. El mecanismo perfecto de la máquina del comercio electrónico es el auge de formas extremas de neoliberalismo, representadas por empresas como Amazon, eBay o AliExpress entre otras, símbolos de la búsqueda del crecimiento a toda costa.

Estos monopolios están dinamitando a las economías locales y aumentando la desigualdad en todos los ámbitos a medida que la riqueza se acumula en unas pocas manos, mantiene Greenpeace, que señala la entrega rápida o “instantánea» como uno uno de los primeros mecanismos insostenibles relacionados con el comercio electrónico.

Para la compra de numerosos productos, las personas consumidoras tienen la posibilidad de utilizar un servicio de pago que les permite recibir los productos adquiridos en un solo día.

La mayoría de las devoluciones también son gratuitas y esto invita a las personas a adquirir más productos y que solo unos pocos devuelvan el resto.

Gran parte de la huella de carbono del comercio electrónico procede de “la última milla del proceso de envío”, que es cuando el paquete se remite desde un centro logístico a una dirección particular. Estas entregas solían hacerse a granel (en grandes cantidades) a las tiendas que estaban principalmente en áreas capaces de atender el tráfico de mercancías.

Ahora que se han convertido en entregas a domicilio, las áreas residenciales están experimentando más tráfico y más contaminación como resultado.

Sin embargo, la determinación del impacto ambiental del comercio electrónico se complica por una serie de consideraciones, incluidas las prácticas de transporte local y el tipo de vehículos de entrega utilizados por los comerciantes, entre otros.

Según Josué Velázquez-Martínez, profesor de Logística Sostenible en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Boston (EEUU), la entrega rápida requiere tres veces más energía que la entrega tradicional.

La razón es fácil de entender: para poder realizar envíos en un día, ya no es suficiente con un solo mensajero que pueda entregar varios paquetes de una vez en diferentes lugares, sino que se necesitarán varios mensajeros que entreguen en diferentes lugares.

Y, como sabemos, más vehículos y más tráfico en la ciudad significan más emisiones.

Impacto ambiental del e-commerce

La consultora Oliver Wyman defiende, sin embargo, una postura diametralmente opuesta sobre el e-commerce. Tras analizar la cadena de suministro del comercio físico (productor- transporte-almacén-transporte a las tiendas y desplazamientos), sus conclusiones son que cada operación realizada en las tiendas físicas produce unas emisiones de 1.970 gramos, 2,3 veces más.

Su explicación se basa sobre todo en dos pilares. El primero es que las emisiones por unidad de producto son casi el triple de media cuando el cliente va a la tienda (596 gramos) que cuando el repartidor va a su casa (215), al utilizar este último un solo vehículo para repartir a decenas de consumidores.

El segundo pilar es que el comercio físico genera mucha más huella inmobiliaria (1.184 gramos por uni-dad vendida) que el online (163), al usar este último menos inmuebles (almacenes) donde se guardan muchos más productos.

La tesis del volumen explica también que la consultora vea mucho más eficiente el reparto online en Londres (584 gramos de CO2 por uni- dad de producto) o París (354), que en Reino Unido (729) o Francia (397).

Su media para España es de 897 gramos de CO2 por artículo vendido online, frente a 1.916 gramos en las tiendas físicas.

Además, señala que cuando el cliente va andando a las tiendas, las emisiones entre uno y otro canal son casi las mismas, pero entre el 50% y el 75% de los consumidores europeos, según el país, cogen el coche para comprar.

Comercio online sostenible

Para transformar el comercio electrónico en sostenible, es fundamental en primer lugar adquirir solo lo que realmente necesitamos, no lo que nos venden. Realmente necesitamos contar hasta tres y, si realmente necesitamos algo, entonces priorizar lo siguiente:

Evita embalajes innecesarios. Antes de comprar, pregunta en la tienda qué tipo de embalaje ofrecen. Si no puedes reutilizarlo o devolverlo mediante políticas de devolución, prioriza las opciones recicladas, pero ten cuidado con las falsas soluciones.

 

● Cuando no sea posible evitar el embalaje, reutilízalo: una caja puede tener varias vidas.

  • Elige tiendas que dispongan de puntos de recogida o recogida en tienda para evitar las emisiones de efecto invernadero generadas por el transporte y el exceso de embalaje.
  • Cuando las entregas sean completamente necesarias, elige sistemas sostenibles (por ejemplo, en bicicleta).
  • Evita las devoluciones. Haz las preguntas necesarias para comprar la talla o modelo adecuado.
  • La mayoría de los anuncios apelan a nuestros deseos subconscientes (estatus, sexo, prestigio, felicidad, apariencia, autoestima, identidad, reputación, etc.) o miedos subconscientes (soledad, seguridad, debilidades, incertidumbre). Se consciente de su estrategia. No te dejes engañar.
  • Intenta eliminar los anuncios de tu vida cotidiana cancelando los correos electrónicos no deseados o silenciando la televisión o la radio durante las rondas de anuncios. Elige dedicar ese tiempo a libros, arte, cultura y conversaciones significativas, además de tiempo de calidad con tus seres queridos.

Y si tienes alguna duda, solo tienes que ponerte en contacto con Magma Digital. Somos expertos en e-commerce, así como en plasmar la identidad de tu empresa en internet y en conectar con tu clientela a través de la creación de contenido de valor, para que tú puedas enfocarte en tu negocio y nosotros en multiplicar tus ventas.

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